LE SOUFFLE EN TAVOLA

sábado, 15 de octubre de 2011

DECANTADOR DE VINOS





1.- El decantador hace posible que el vino pueda ser disfrutado en mayores grados de su expresión. Logra que éste evolucione sobre sus características aún ‘dormidas’, se puede decir que el decantador lo ayuda a crecer. Se recomienda que sean de cristal transparente, así se puede apreciar la claridad del color, y que dispongan de una boca lo suficientemente ancha para permitir su aireado y no derramar el mosto al servirlo.



2.- El decantador de vinos es un utensilio inventado para cumplir la simple pero esencial función que le da nombre: decantar. Es un recipiente de volumen suficiente para albergar el vino antes de ser consumido por lo que cuando sea necesario, se verterá el contenido de la botella en el decantador para ser servido después en la copa. Hoy en día los decantadores son normalmente de cristal y tienen infinitas formas aunque es común que tengan una boca y una base anchas para asegurarnos de que el vino no se deslice suavemente al llenar el decantador sin derramarse y además pueda airearse en su interior.
Haciendo honor al nombre, el decantador tiene como función alojar el vino ya desprovisto de las lías (partículas sólidas) que se desarrollan mientras el vino envejece en la botella. Estos posos, de pasar a la copa dan un sabor amargo al vino lo que puede arruinar su disfrute; de hecho son utilizados para hacer vinagre. Es casi obligatorio utilizar el decantador con vinos envejecidos por largo tiempo en la botella ya que la aparición de posos es prácticamente inevitable.
Hay que tener cuidado al decantar vinos de mucha edad ya que es fácil que en el trasiego pierdan parte de su fuerza. Pondremos un punto de luz justo detrás del cuello de la botella de forma que veamos el líquido en su interior e inclinaremos bastante el decantador para que el vino “resbale” por las paredes del cristal. En el momento que veamos que los posos se acercan al borde de la botella pararemos de decantar lo que hará que el vino en el decantador esté libre de impurezas. La decantación deberá hacerse en el último momento, justo antes de sentarse en la mesa, nunca con anticipación. Si el vino tinto permanece demasiado tiempo en el decantador se airea demasiado lo que provoca un empobrecimiento del bouquet.
Pero el uso del decantador no sólo está circunscrito a la aparición de posos.
Fue Louis Pasteur, ante el requerimiento de Napoleón III en 1863, el que descubrió porqué en aquella época el vino se echaba a perder de forma frecuente. Pasteur demostró que en contacto con el aire, crecían en el vino bacterias que lo transformaban en vinagre. Al mismo tiempo que en pequeñas cantidades, el oxígeno aceleraba la maduración del vino. Este conocimiento sirvió para utilizar el tiempo en la botella como parte de la evolución del vino y, al mismo tiempo nos basamos hoy en día en este hecho para decantar vinos que, en principio, no han desarrollado depósitos. Se produce, al decantar, una maduración acelerada que ayudará mucho a suavizar la aspereza de los vinos más jóvenes con una mayor presencia de taninos, por ejemplo.
También en el momento que pensemos que el vino tiene alguna falta, deberemos decantar. Sucede con los aromas típicos de reducción -cuando el vino reposa en la botella con casi ausencia de oxígeno- que recuerdan a quemado, cuero, o aromas animales. Será una buena idea en estos casos utilizar el decantador para que estos desagradables aromas tengan tiempo de evaporarse.















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