LE SOUFFLE EN TAVOLA

jueves, 13 de octubre de 2011

FABRICACION Y CREACION

FABRICACIÓN ARTESANAL DE CONSERVAS Y VINAGRETAS MARCA PROPIA Y MAQUILADO A TERCEROS PRODUCTOS DE BOCATTACATERINGCHEF ELABORADOS POR: CHEF OSCAR DIAZ COLABORACIÓN: ING. YELITZA GOMEZ Y ASIT. DE COCINA RAUL ANGRISANO






 Las conservas de frutas son muy conocidas en Venezuela, son trozos de una especie de mermelada que se deja compactar, algunas se presentan azucaradas ó envueltas en hojas de plátano; se preparan de mango, de guayaba (llamadas bocadillos), de plátano, de lechosa, de coco y de leche, entre las más conocidas, pues se pueden hacer casi de cualquier fruta, incluso suelen hacerse con las frutas de temporada y pueden conservarse una vez preparadas, todo el año. Dependiendo de la región del país se conocen más unas u otras. Las de mango son muy famosas en la región central, las de guayaba o plátanos son mas conocidas en la región occidental, igual que las de leche. Sin embargo se preparan en todo el país. Su preparación es muy sencilla y su sabor es un halago de dulzura al paladar. La receta que proporciono es la de la conserva de Guayaba, pero bien puede sustituirse por cualquier otra fruta, aparte de las conservas de frutas antes mencionadas se conocen las de tamarindo, de auyama, de apio, piña, batata, etc. Así que use su imaginación y sustituya la fruta, mantenga los otros ingredientes y el modo de preparación. Preparar conservas caseras es una manera muy fácil y sana de consumir alimentos fuera de temporada. En este blog os mostraremos cómo hacer conservas caseras de una forma sencilla. Las conservas hechas en casa permiten mantener muchas de las vitaminas, proteínas y nutrientes de los alimentos. Algunas vitaminas se pierden, pero se conservan muchas otras y los jugos de cocción conservan las sales minerales de las verduras y frutas. En su origen, las conservas fueron una forma de prolongar la vida útil de los alimentos, que no siempre estaban disponibles. El primer conservante natural fue el frio. En el Neolítico, los humanos aprendieron que la parte más fresca de las cuevas era el mejor sitio para almacenar la comida. Más tarde se descubrió el ahumado y el secado de alimentos con el sol y el aire. El siguiente paso fue la salación. Pero el gran desarrollo de la industria y la técnica de las conservas se dió con el descubrimiento de la esterilización o “pasteurización” en 1863 por Louis Pasteur. A pesar de todos los avanzces en la higiene, hoy en día sigue siendo muy importante tomar una serie de precauciones en la elaboración de las conservas caseras. Recipiente: lo ideal es utilizar un tarro de cristal. No hay problema en reutilizar los tarros de aceitunas, tomate, mermelada… Pero no es aconsejable reutilizar las tapas. Hay que asegurarse de que estén en buen estado, sin óxido ni golpes ni restos de humedad. Lo mejor en todo caso es comprar unas nuevas. Antes de utilizar tanto botes como tapas, es imprescindible esterilizarlos, por ejemplo hirviéndolos durante 15 minutos, y escurrirlos teniendo cuidado de no tocar el interior. Es aconsejable no llenar del todo los tarros, dejar unos dos centímetros para que el alimento pueda expandirse en su interior tras la cocción. Los tarros se cierran con cuidado, con la ayuda de un paño para lograr más presión, y se ponen al baño maría, cuidando que el agua no llegue hasta la tapa. El tiempo que dejaremos hervir los tarros dependerá del producto. Los alimentos a conservar deben estar suficientemente maduros (aunque con la fruta es mejor que no sea muy madura) y deben de ser de temporada para aprovechar mejor sus cualidades. Cuando termina la cocción, dejar enfriar los tarros en la olla. Una vez fríos, comprobaremos con la mano que estén cerrados herméticamente. Si alguno pierde líquido o queda abierto, es mejor tirarlo. Antes de almacenarlos, hay que etiquetarlos siempre con la fecha de elaboración. Las conservas hay que guardarlas en un lugar sin luz, fresco y ventilado. Las conservas caseras se deben consumir antes de un año.

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